ENREDADOS. REFLEXIONES SOBRE EL TRABAJO EN RED DESDE EL TRABAJO SOCIAL
María Teresa Sampedro Zorzano
Resumen
El presente artículo de reflexión versa sobre el trabajo en red, sus características, agentes, marco de trabajo común, orientaciones para la consolidación de las redes, dificultades, base del trabajo en red, finalidades, funciones y encaje del profesional del trabajo social para finalmente alcanzar las conclusiones y vislumbrar hacia donde se encamina el trabajo en red.
Introducción
En nuestra sociedad contemporánea los problemas son multidimensionales, estando en interacción las personas, organizaciones y comunidades locales de manera transversal e interdisciplinar para dar una respuesta integral a estos dentro del continuum metodológico individuo-grupo-comunidad (Rodríguez, 2015).
Teniendo en cuenta la complejidad de los problemas sociales una forma de darles respuesta es un trabajo conjunto, un trabajo en red, del que se recoge una definición a continuación.
Definición
¿Qué es el trabajo en red? Para Ballester et al., (2021) es el trabajo sistemático de colaboración y complementación entre los recursos locales de un ámbito territorial. Es más que la coordinación (intercambio de información), es una articulación comunitaria: colaborar de forma estable y sistemática, por evitar duplicidades, competencia entre recursos, descoordinación y potenciar el trabajo en conjunto.
Características.
Este trabajo en red cuenta con una serie de características (González, 2015) que son:
- Horizontalidad: la relación entre los colectivos que trabajan en red es “entre iguales”. Eso no quiere decir que todas las partes hagan de todo y que las tareas y funciones no estén organizadas.
- Pluralidad y diversidad de miembros: se pueden identificar distintos tipos de organizaciones o profesionales.
- Interrelación de todos los miembros.
- Interdependencia: cada miembro actúa de forma autónoma en el desarrollo de sus funciones y tareas.
- Participación y compromiso.
En concreto, en el caso de las redes de trabajo socioeducativo estas cuentan con una serie de características recogidas por Ballester et al., (2021) que son:
- Red ARTICULADA: en la que cada servicio y profesional conoce las funciones y competencias de los demás miembros de la red, es un trabajo colaborativo donde se reconoce el trabajo del otro con reciprocidad y complementariedad, con valoración igualitaria donde cada uno puede dominar un aspecto o tema concreto, con fines interdependientes.
- Red DINÁMICA-FLEXIBLE: adaptada a las necesidades y demandas socioeducativas, al proceso evolutivo de cada comunidad y a sus características socioculturales.
- Red COHERENTE: con actuaciones pactadas/consensuadas, con trabajo coherente, fundamentado en principios, planteamientos metodológicos y orientaciones estratégicas similares o comunes, con evaluaciones continuas y compartidas.
- Red NO EXCLUYENTE: enmarcada en un sistema abierto donde las organizaciones y los procesos se desarrollan de manera conjunta.
- Red FORMATIVA: con aprendizaje común, intercambio.
Agentes
En esta red de recursos participan diversos agentes tal y como se apuntaba en la introducción en la que se ha mentado a Rodríguez (2015) se ponen en interacción a las personas, organizaciones y comunidades locales de manera transversal e interdisciplinar para dar una respuesta integral a los problemas a través de los niveles individuo, grupo, comunidad.
Marco de trabajo común
La construcción de un buen marco de trabajo común entre los actores favorece el trabajo en el contexto de los equipos y del trabajo en red que plantean Crua y Barcelo (2005) en la intervención educativa. Para estos autores, se tienen en cuenta en la construcción del marco, los siguientes aspectos (aplicables, a mi juicio, a las intervenciones en el ámbito del trabajo social):
- Análisis del contexto de actuación.
- Establecimiento de una coordinación estructurada con vías de comunicación estables y posibilidades de actuación conjuntas.
- Detección de necesidades de la población.
- Percepción de todos los/as profesionales de la red de los diferentes ámbitos (entre otros los educativos y sociales) que esta actuación conjunta es necesaria.
- Unificación de criterios y refuerzo mutuo entre los diferentes ámbitos.
- Implantación de actuaciones colaboradoras y/o complementarias como respuesta a las necesidades, con un grado de esfuerzo por parte de cada participante de acuerdo a sus posibilidades reales.
- Uso de estrategias para llevar a cabo el trabajo en red.
Consolidación de las redes
Para la consolidación de las redes de trabajo, Martínez y Azcona (2020) proponen entre otras estas orientaciones (fruto de sus investigaciones en relación con la protección a la infancia):
- Organización interna en cada barrio, su reconocimiento, la clarificación de funciones, su planificación y la formación de las personas profesionales.
- Conexión de la red con el barrio y visibilización de la propia red.
- Dotación de un presupuesto propio, un equipo consolidado y de espacios de encuentro para compartir y avanzar en la promoción de foros supramunicipales.
- Promoción y el sostenimiento mediante un mayor reconocimiento institucional del trabajo en red como parte del trabajo profesional, reconocimiento de la labor del grupo motor como elemento clave.
- Sistematización y evaluación de la acción para consolidarla como metodología.
Bondades y dificultades
Este trabajo en red cuenta con una serie de bondades (Crua y Barcelo, 2005) como son: la rentabilidad, aumento de la eficacia, riqueza de intercambio y comunicación, pluralidad de visiones frente a las situaciones, sentimiento de apoyo que produce entre los participantes
Si bien en el punto anterior se hablaba de las bondades o beneficios, este trabajo en red no está exento de dificultades. Estas dificultades son entre otras, tomando como referencia las reflexiones de González y Rodríguez, (2020):
- Transición del caso dado al caso creado por la red.
- Choque de culturas organizacionales a la hora de entender los diagnósticos, toma de decisiones y planificación de los encuentros… validación/ rechazo de los interlocutores, cuota de poder en el encuentro e intereses secundarios que justifiquen la participación. Al hilo de lo anterior, nos encontramos con la necesidad de mantener las fronteras y roles claros a pesar de voluntad de pertenencia sin perder la singularidad.
- Sobrecarga asistencial importante, trabajo con recursos escasos y con presión del tiempo para alcanzar objetivos. La sobrecarga, puede propiciar desafección paulatina y desconexión con el caso pasándose a centrar en el síntoma y propios marcos de conocimiento.
- Riesgo proceso de contagio de los patrones de interacción entre los/as usuarios/as y la red o isomorfismos.
- Existencia de conflicto dado el complejo sistema de actores intervinientes, visible a través de dinámicas contradictorias y mecanismos de equilibrio.
- Resistencias/problemas de colaboración en contextos de control en la atención psicosocial por parte de la persona usuaria, teniendo en cuenta que el sujeto de la intervención es parte de la red.
Propongo añadir a lo anterior un par de dificultades más que apunta Castillo (2009):
- Acumulación en el espacio de intervención de diferentes metodologías y marcos de intervención en un sistema en continua redefinición en un espacio compartido donde es importante el liderazgo.
- Posible tendencia hacia la atomización disciplinar o fragmentación, frente a la visión transdisciplinar deseada en los contextos de trabajo en red.
Una vez que se ha definido el trabajo en red y revisado las características de este, agentes, necesidad de un marco común, bondades y dificultades es necesario entender en qué se basa el trabajo en red y para qué sirve.
Pero …. ¿En qué se basa el trabajo en red y para qué sirve?
El trabajo en red (González y Rodríguez, 2020; Rodríguez, 2001) se basa en la coordinación y la cooperación, en la creación de contextos de colaboración en los que poder crear no solo un espacio de contención y reconocimiento mutuo, sino una mirada conjunta del caso y sus posibilidades y conseguir mayor impacto. En él confluyen relación profesional-persona usuaria, relaciones interprofesionales y relaciones interinstitucionales donde se comparten objetivos teniendo en cuenta a la persona en el centro de la intervención, información, tareas, recursos, procedimientos/protocolos conjuntos, evaluaciones…
El trabajo en red sirve para:
- Cohesionar la red de atención y fomento de la participación de los diferentes agentes que trabajan con los sujetos de intervención.
- Sensibilización y concienciación, prevención y promoción.
- Dar respuesta a las necesidades complejas posibilitando una atención integral.
- Mejorar la inserción de las personas en situación de riesgo/exclusión social a través de itinerarios integrados.
- Trazar líneas conjuntas para la transformación social de la zona.
- Proporcionar atención centrada en la persona a través del trabajo colaborativo, integrado y coordinado de administraciones públicas, sector privado y ciudadanía.
- Optimizar los recursos y esfuerzos generando sinergias entre los agentes implicados favoreciendo el intercambio de la información y de los aprendizajes.
- Contribuir a la resolución de problemas.
Dentro de esta red, una de las figuras profesionales que nos encontramos es el del profesional del trabajo social. De ahí que nos planteemos la siguiente pregunta: ¿Dónde encajaría la figura del/de la profesional del trabajador/a social? (que se responde teniendo en cuenta las dimensiones y funciones).
Rodríguez (2015), siguiendo a Ferrario (2009), indica que la persona profesional del trabajo social asume varias dimensiones de trabajo:
a) En redes profesionales en el marco de la interdisciplinariedad.
b) Con la persona: integra, forma redes; forma o favorece y sostiene grupos de autoayuda.
c) En la organización de los servicios: favorece las relaciones institucionales, crea una praxis de colaboración en lo cotidiano en torno a los proyectos, diseña proyectos de red.
d) En el territorio construye conexiones en el marco de los proyectos, entre recursos y con el servicio.
Las funciones profesionales requeridas por el/la profesional del trabajo social en la intervención en red (Cerda, 2020) son, entre otras:
- Articulación y el fortalecimiento de los diferentes tipos de relaciones (personales, sociales, intergrupales o interinstitucionales, entre otras)
- Roles de experto-consultor, orientador-formador, referente organizativo y de recursos, facilitador de procesos individuales y colectivos, coordinador de ayudas externas (siguiendo a Rodríguez, 2014).
- Acogida, la orientación y el acompañamiento en la intervención social.
Teniendo en cuenta lo dicho por Cerda (2020) citando a Rodríguez (2014) las funciones del profesional de lo social son:
- Identificar el tejido relacional y conocer los recursos existentes en la comunidad.
- Examinar, junto con la persona/familia, las redes de apoyo a las que puede acceder.
- Contribuir al desarrollo y evaluación de las redes de apoyo.
- Complementar los recursos de apoyo existentes en las redes de las familias.
- Mediar en las interacciones conflictivas de las redes.
- Mediar en la relación entre las personas y sus sistemas de apoyo.
Tras este repaso por el trabajo en red realizado en los anteriores puntos, se podría llegar a una serie de conclusiones y plantearnos la cuestión que cierra la presente reflexión que es hacia dónde nos dirigimos.
Conclusiones y dirección del trabajo en red
Este trabajo en red, según Martínez y Azcona (2020), precisa de una mirada global y conjunta, articulando una nueva manera de llevar a cabo las respuestas ante las necesidades planteadas. Planteando la red como un espacio común de encuentro y trabajo colaborativo entre profesionales de distintos servicios que trabajan con una población común, en un territorio común bajo la fórmula de trabajo coordinado y en equipo, aportando claves conjuntas a las nuevas situaciones de necesidad.
Atendiendo a lo anterior, el trabajo en red nos motiva según González y Rodríguez (2020):
- A comprender las situaciones-problema y enriquecer la construcción de significados compartidos.
- A repensar la acción/intervención en sus dimensiones teórica, práctica y ética. Es decir, que el/la profesional conozca el lugar desde el cual lee la realidad, siendo crítico, repensando, poniendo en cuestión la validez de las hipótesis.
- A encontrar un espacio físico compartido, siguiendo a varios autores, donde se realice un encuadre cara a cara de trabajo colaborativo de todos/as los/as implicados/as directos en el proceso en un clima de confianza, respeto.
- A establecer una nueva mirada sobre qué sucede, por qué sucede, quienes son los actores implicados y cuáles son las potenciales soluciones. Con una visión interdisciplinar (Rodriguez, 2015).
- A conectar con el resto de los miembros de la red, reconociendo y validando las diferencias entre los diversos actores.
- Al intercambio de perspectivas, la reconstrucción de discursos y pensamientos, sin que ello conlleve necesariamente el consenso.
- A entender la red como un espacio de iguales (donde se dan relaciones horizontales) capaz de contenernos en una situación de crisis o urgencia funcionando como una “malla de seguridad”, al tiempo que se descubre una fuente valiosa de conocimiento que trasciende las fronteras de cada disciplina que está involucrada en el proceso.
Por lo tanto, se puede decir que, estas redes tienen una misión (para qué) que es dar una respuesta integral y cercana en espacios y tomas de decisiones compartidos, centrados en la persona/familia o grupo de personas, con unos objetivos o metas a desarrollar partiendo de la creación de un vínculo real y significativo agrupando diferentes enfoques, disciplinas y esfuerzos. Para el cumplimiento de sus fines se dotan de una estructura formal, periodicidad de reuniones, con una jerarquización formal o informal, planes/programas/proyectos de actuación conjuntos, objetivos, metas y evaluaciones conjuntas en diversos momentos de la intervención con responsabilidad común compartiendo medios y resultados en el abordaje de los casos.
En definitiva, trabajar en red para garantizar la continuidad en la atención, significa integralidad en la atención, ser eficientes optimizando los recursos existentes bajo la óptica de aprovechamiento de los lazos y espacios entre servicios y profesionales, coordinar e integrar servicios, recursos y prestaciones de los diferentes sistemas de protección (salud, servicios sociales, empleo, educación…) y otros dispositivos privados. No olvidándonos de las implicaciones legales, éticas y técnicas de las actuaciones que se desarrollan en el transcurso de las intervenciones y de las resistencias al trabajo conjunto que se puedan desarrollar.
Para finalizar, cabe concluir siguiendo a Martínez y Azcona (2020), que nos dirigimos hacia “un modelo consensuado de trabajo en red que implique a las entidades públicas, los sistemas de protección social, las entidades del tercer sector sin ánimo de lucro, así como, el conjunto de asociaciones que conforman la red social y comunitaria, de manera que sea posible llevar a cabo un modelo de atención integral e integrado (…)”.
Podemos decir que, en definitiva, para realizar un trabajo integral con la persona es necesario estar enredados-trabajando en red con otros/as profesionales y con otros sistemas de protección social y entidades en favor del bienestar de las personas y grupos.
Referencias bibliográficas
- Ballester, L., Orte, C., Oliver, J. L., y March, M. X. (2021). Metodología para el trabajo socioeducativo en red. IV Congreso estatal del/a educador social.
- Castillo Trigo, R. (2009) El trabajo en red. Reflexiones desde una experiencia. Zerbituan 46, 149-162.
- Cerda Carvajal, J. (2020). Trabajo de redes, sentidos y significados desde el trabajo Social. Networking work. Senses and meanings from social work. Cuaderno de Trabajo Social, 15(1), 54-70.
- Crua, F., y Barceló, T. (2005). Trabajo en red entre ámbitos educativos y sociales, una opción responsable. Revista de Educación Social, 4.
- Gonzalez Ros, M. (2015). El trabajo en red: una estrategia eficaz para el desarrollo de Educación para la Salud en la Escuela. VII Jornada de Intercambio de Experiencias de Educación para la Salud “Construyamos juntos un futuro sano www.murciasalud.es/recursos/ficheros/329008-trabajo.pdf
- Martínez Virto, L., y Azcona Martínez, A. (2020) Trabajo en red como metodología de intervención con la infancia y la adolescencia: claves para su consolidación. Revista sobre la infancia y la adolescencia, 18, 37-59. doi.org/10.4995/reinad.2020.12936
- Rodríguez Álvarez, M. D. (2015). Redes profesionales e interdisciplinariedad en trabajo social comunitario: una respuesta integral a problemas sociales multidimensionales. Zerbituan 58, 41-50.








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