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Metodologías de prácticas externas en Trabajo Social: análisis de la percepción del alumnado y su impacto en el desarrollo de competencias

A

Tomás Muñoz Ramírez

Manuel López Alcaide

Resumen

Este artículo pretende analizar la percepción del alumnado de Trabajo Social acerca de las metodologías educativas aplicadas en sus prácticas externas, y el posible impacto percibidoen el desarrollo de competencias profesionales. A través de un estudio cuantitativo, y un posterior análisis de los resultados, se identifica una asociación directa entre el aprendizaje experiencial y la capacidad profesional. Consolidando a las prácticas externas como elemento central del proceso de aprendizaje, por encima de la formación académica impartida por las instituciones educativas.

Palabras Clave

Trabajo Social, Prácticas externas, Metodología educativa, Aprendizaje experiencial.

En el contexto de la educación superior, las prácticas externas constituyen el escenario principal para la adquisición de conocimientos y fomento del aprendizaje experiencial. Principalmente en disciplinas de carácter aplicado como el Trabajo Social, cuya intervención profesional se vincula a contextos sociales reales y complejos.

Las competencias profesionales han sido ampliamente estudiadas en el ámbito de la educación superior, siendo entendidas como la integración de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para el desempeño eficaz en contextos profesionales (Menzala-Peralta y Ortega-Menzala, 2023). Desde este enfoque, estas competencias posibilitan al/a la individuo/a desenvolverse de manera autónoma y productiva en su entorno laboral, siendo el resultado de la interacción entre la formación académica y experiencia práctica (Arribas Agüila et al., 2024).

Estas capacidades, junto al desempeño profesional, no entendido como únicamente la posesión de conocimientos, sino como la capacidad de actuación y decisión en un contexto laboral complejo, determinan el grado de competencia de un individuo (Mendoza y Arriola, 2022).

El desarrollo de competencias profesionales se estructura en dos etapas complementarias: la formación teórica, impartida por los organismos educativos correspondientes, y la formación práctica, desarrollada mediante prácticas curriculares externas en entornos profesionales (García-Lázaro et al., 2022). Resulta fundamental una coordinación entre ambas, de manera que la formación impartida se dirija a poder aplicarse en contextos profesionales, facilitando la integración progresiva, y minimizando el sentimiento de incertidumbre en el momento de incorporación (Krichevsky, 2023).

En este contexto, las prácticas externas se configuran como un elemento trascendental dentro del plan de estudios de las instituciones educativas, que posibilitan la formación, preparación y familiarización de los/as estudiantes en entornos profesionales (Cañadas et al., 2025).  No obstante, el nivel de desarrollo viene determinado por el tipo de metodología formativa aplicada durante el transcurso de las prácticas.

La principal diferencia metodológica reside en el nivel de participación e involucración que se le concede al/a la alumno/a. Se puede hacer una distinción entre un enfoque metodológico activo, que busca ayudar al estudiante a obtener conocimientos, tomar decisiones y buscar soluciones de forma más autónoma, y priorizando la intervención del participante como figura activa del proceso (Rodríguez y Acurio, 2021).

Este enfoque se enmarca en la teoría del aprendizaje experiencial de Kolb (1984), que plantea que el conocimiento se construye a través de la experiencia concreta y la reflexión sobre la misma, favoreciendo la transferencia del aprendizaje a contextos profesionales.

Frente a este enfoque activo, se sitúan metodologías de carácter observacional, donde el alumnado adopta un rol más pasivo. La observación como parte de una metodología es un instrumento que busca no alterar el entorno natural de los sujetos observados, utilizado para medir el comportamiento de un/a individuo/a o situación, y poder estructurar posteriormente una intervención con relación a los conocimientos y diagnósticos efectuados (Barrachina-Peris et al., 2022).

La observación como estrategia metodológica de aprendizaje, puede abordarse desde diferentes perspectivas en función del rol de implicación asignado al alumno. En este marco, se distingue entre observación participante y observación no participante.

La observación participante es aquella en la que se permite al observador adoptar un rol más participativo y colaborativo en algunos aspectos, no limitando el aprendizaje experiencial a una observación constante, sino permitiendo ciertas pautas de interacción con el sujeto observado para obtener información y poder interpretarla (Portell et al., 2025).

En la observación no participante, la interacción entre el observador y el observado es escasa o nula, justificado por la preservación del comportamiento natural del fenómeno o sujeto observado. Esta metodología se reduce a un seguimiento o acompañamiento, pero sin intervenciones directas (Portell et al., 2025).

Este artículo de investigación tiene como finalidad conocer diferentes realidades y metodologías implantadas en prácticas externas del Grado de Trabajo Social, para conocer el grado de satisfacción, preparación laboral y clarificar si la hubiese, una modalidad metodológica preferida entre el alumnado.

Metodología

Con el objetivo de conocer diferentes experiencias y realidades en torno a las prácticas curriculares del alumnado del Grado Universitario en Trabajo Social, se realizó expresamente un cuestionario como instrumento de recogida de información. Se presenta un estudio de carácter cuantitativo, con un enfoque descriptivo, explorativo y transversal de corte no experimental. Este diseño tiene como objetivo la percepción del alumnado en un momento concreto del tiempo, sin manipulación de variables, con el propósito de identificar tendencias y patrones en relación con las metodologías empleadas durante las prácticas curriculares.

Se diseñó un cuestionario ad hoc, integrado por 13 ítems, con respuestas mayoritariamente cerradas y ya predeterminadas, y una pregunta abierta de carácter opcional.

Las variables analizadas incluyen: ámbito de prácticas, colectivo de intervención, tipo de prácticas (observación vs intervención), contacto con usuarios/as, realización de documentación profesional, percepción de adecuación de la formación teórica, metodologías de aprendizaje, modelo educativo predominante, percepción de capacitación profesional, preparación para el acceso al mercado laboral y valoración global de las prácticas (escala de 0 a 10).

La muestra está compuesta por 72 estudiantes (n = 72) del Grado en Trabajo Social, seleccionados mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia. El cuestionario permaneció abierto durante un periodo de tres semanas, y se realizó difusión a través de diferentes medios y plataformas digitales, principalmente redes sociales y grupos de comunicación universitarios. La participación de la muestra fue voluntaria y anónima.

Análisis de los resultados

A continuación, se realizará una exposición de los resultados obtenidos tras la aplicación del cuestionario. No se realizaron análisis inferenciales, por lo que los resultados deben interpretarse en términos descriptivos.

El análisis de los datos se realizó mediante estadística descriptiva, empleando frecuencias absolutas y relativas (porcentajes) para la interpretación de las variables. Este tipo de análisis permitió identificar la distribución de las respuestas y las tendencias generales en la muestra. Para el tratamiento de los datos se utilizó una hoja de cálculo (Microsoft Excel), mediante la cual se organizaron y analizaron los resultados.

Las preguntas introductorias para conocer el ámbito y características de la población atendida evidencian una mayor prevalencia de prácticas externas dentro del Tercer Sector (40,3 %) y de los Servicios Sociales (33,3 %). En cuanto a los colectivos de intervención, los datos reflejan una perspectiva ligada al ámbito familiar, destacando por igual la intervención con población migrante y familias (41,7 %), seguidos significativamente por otros colectivos como personas mayores, personas con discapacidad, así como infancia y adolescencia.

Las siguientes cuestiones abordan la percepción del alumnado sobre la metodología aplicada en sus prácticas, y el tipo de contacto con las personas usuarias. En general se percibe cierto nivel de participación activa, el 54,2 % señala no haber desarrollado exclusivamente prácticas observacionales, asimismo, prácticamente la totalidad de la muestra mantuvo algún tipo de contacto, bien ocasional o más habitual.

Con relación al desarrollo de competencias profesionales y las etapas involucradas en el proceso, de la muestra total, 54 participantes (75 %) manifiestan un sentimiento de insuficiencia en la capacitación por parte de las instituciones educativas. Respecto a las prácticas externas, se valoran principalmente aquellas de carácter mixto y activo, no registrándose ningún caso que considere más adecuada una metodología observacional pura.

En esta línea, la percepción de la población diana acerca de su capacitación durante las prácticas académicas se vincula con un posterior sentimiento de preparación profesional. El 75 % de los/as estudiantes muestran sentirse más capacitados/as tras la realización de las prácticas. Este resultado se apoya en una puntuación media obtenida de 7,51, que refleja una valoración positiva de la experiencia.

Discusión de los resultados

Los resultados previamente comentados muestran una concentración de las prácticas externas en ámbitos tradicionalmente vinculados al Trabajo Social, y una intervención multicolectiva hacia grupos representativos de la profesión como familia, infancia o población migrante. Esto puede reflejar una desigualdad en el acceso a determinadas oportunidades formativas, favoreciendo la introducción en contextos generales sobre los especializados. Como consecuencia, la formación se configura alrededor de intervenciones de carácter comunitario, exponiendo al alumnado a perfiles y realidades sociales diversas.

De manera aproximada, la mitad de la muestra refiere haber desarrollado prácticas de modalidad observacional, lo que podría indicar limitaciones en las oportunidades formativas ofrecidas de complementar su formación académica y desarrollar competencias profesionales aplicadas. Si bien el 54,2 % manifestó haber mantenido contacto e intervenir frecuentemente con personas, que a priori favorece el aprendizaje experiencial y aproxima al/a la alumno/a, a realidades y vivencias reales, dicho contacto no tiene por qué relacionarse con una intervención activa.

La parte final del cuestionario, centrada en la relación entre la formación teórica y práctica, pone de manifiesto una percepción de insuficiencia en la preparación por parte de las instituciones educativas. No obstante, un indicador positivo se aprecia en la proporción de personas (77,8 %) que afirmaron haber elaborado documentación y empleado herramientas propias del Trabajo Social, que se asocia con una mayor sensación de capacitación profesional, reforzado por 54 personas.

Si bien los encuestados trasladan no estar recibiendo una formación y preparación teórica adecuada del sistema educativo, reconocen haber desarrollado competencias profesionales y un sentimiento de preparación para la integración en el mercado laboral. En este aspecto la adquisición de competencias profesionales, y el aumento de autoconfianza podría estar relacionado más con la dimensión práctica que con la teórica.

Por último, respecto a la valoración del alumnado sobre las prácticas curriculares y la metodología empleada, la valoración media obtenida (7,51) refleja un sentimiento moderadamente alto de satisfacción, y muestra la dimensión positiva de este periodo para los/as alumnos/as. En cuanto a las preferencias metodológicas, es conveniente resalta que ningún encuestado identificó el modelo tradicional de carácter observacional como preferente, mientras que un 63,9 % se posiciona a favor de un modelo mixto, que combina un método observacional, con incorporación progresiva de una metodología activa de intervención.

Limitaciones

Aunque el tamaño reducido de la muestra dificulte la generalización de resultados, la participación obtenida evidencia la relevancia de metodologías de formación activas, y su impacto positivo en el desarrollo de competencias profesionales en el ámbito del Trabajo Social.

Conclusión

Este estudio aporta evidencias empíricas sobre la percepción del alumnado de Trabajo Social acerca de las metodologías educativas de sus prácticas curriculares, y la asociación significativa (en términos descriptivos) entre la dimensión práctica y el sentimiento de capacitación personal y profesional.

A partir del análisis y discusión de los resultados, se evidencia la importancia de las prácticas curriculares en el proceso de aprendizaje y capacitación del alumnado. Si bien la mayoría del alumnado salen satisfechas de esta experiencia, resulta necesario atender a aquellas situaciones en las que la participación se ve limitada dentro de la organización, reduciendo las prácticas a un simple requisito académico que deben superar sin dar importancia a la verdadera función de estas.

En este sentido, las prácticas curriculares se constituyen como la principal fuente de aprendizaje, adquisición de conocimientos, y preparación para la inserción laboral. Esta relevancia justifica la necesidad de reivindicar unos estándares mínimos de calidad, que aseguren condiciones en igualdad para todo el alumnado. Se trata de impulsar prácticas externas con propósito real de capacitación profesional, que se permita una implicación activa y un aprendizaje más significativo y experiencial.

Por otro lado, los resultados muestran un sentimiento generalizado de escasez de preparación teórica por parte del Sistema Educativo, así como una falta de conexión entre los contenidos académicos y las exigencias reales de la profesión. Como consecuencia, se plantea revisar y actualizar los planes de estudios y metodologías docentes, para fomentar la aplicabilidad de conocimientos a las demandas reales.

Asimismo, como se ha mencionado, si bien las prácticas curriculares son un pilar fundamental en cualquier proceso formativo, es aún mayor en disciplinas como el Trabajo Social, donde aspectos como la intervención con personas o las habilidades relacionales no pueden aprenderse únicamente a través de la enseñanza teórica.

Por último, podría tomarse en consideración para futuras investigaciones, ampliar el tamaño muestral e incorporar metodologías cualitativas para profundizar en el tema, consiguiendo una mayor representatividad estadística en la muestra. Según trasladan algunas investigaciones, como la de Martínez (2023), herramientas como la entrevista en profundidad facilitaría el acceso a una información de mayor calidad y especificidad, así como un mayor grado de comprensión de esta experiencia formativa y los factores que influyen en ella.

Bibliografía

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Cañadas, L., Quintanar-Díaz, P., Santos-Calero, E. y Zubillaga-Olague, M. (2025). Percepción del estudiantado de los Grados de Educación sobre las prácticas académicas externas: un estudio cualitativo. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 39(2), 43-55. https://doi.org/10.47553/rifop.v39i3.117848

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