Nuevos enfoques en la intervención socioeducativa en acogimiento residencial de menores
José Tomás García González
Resumen
El acogimiento residencial de niñas, niños y adolescentes en España ha experimentado transformaciones profundas en la última década. Las políticas públicas de protección han evolucionado hacia modelos centrados en los derechos, la participación y el acompañamiento socioeducativo. Este artículo analiza los nuevos enfoques que emergen en la intervención socioeducativa dentro de los centros residenciales. A partir de datos recientes del Ministerio de Derechos Sociales, UNICEF y estudios académicos, se muestran tendencias, desafíos y propuestas que apuntan hacia una intervención más integral, participativa y centrada en los proyectos de vida de las personas menores acogidas.
Palabras Clave: Acogimiento Residencial, Intervención socioeducativa, Infancia, Trabajo Social, Inclusión, Participación.
Introducción: El acogimiento residencial en transformación
El acogimiento residencial ha sido, históricamente, una respuesta del Sistema de Protección de la Infancia ante situaciones de desamparo o vulneración de derechos. En España, más de 15 600 niñas, niños y adolescentes viven actualmente en centros residenciales (Ministerio de Derechos Sociales, 2024). Aunque este recurso se considera subsidiario frente al acogimiento familiar, continúa siendo esencial para garantizar la protección y el acompañamiento de menores con trayectorias complejas o sin red familiar estable.
En los últimos años, el paradigma asistencial ha dado paso a una visión educativa, relacional y comunitaria. La promulgación de la Ley Orgánica 8/2021, de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, consolidó un enfoque basado en derechos, instando a repensar las prácticas profesionales en los centros residenciales.
La intervención socioeducativa se redefine, así como un proceso de acompañamiento que promueve la autonomía, la inclusión y la participación activa de las personas menores, reconociendo su capacidad para decidir sobre su propio proyecto vital.
De la tutela al acompañamiento socioeducativo
Tradicionalmente, los centros de acogimiento se regían por lógicas de tutela y control, más orientadas a la disciplina que a la participación. Sin embargo, la evolución del trabajo social y la educación social ha impulsado un cambio cultural: del/de la “menor tutelado/a” a la “persona acompañada”.
Este cambio implica reconocer que la intervención con el/la menor no se centra únicamente en cubrir necesidades básicas, sino en fortalecer competencias personales, sociales y comunitarias. Según Cantos-Egea y Tierno-García (2024), los equipos profesionales deben actuar como mediadores de oportunidades, favoreciendo el desarrollo emocional, educativo y relacional.
En la práctica, esto se traduce en metodologías participativas, tutorías individualizadas, planes educativos personalizados y trabajo en red con los servicios comunitarios. Los centros se conciben hoy como espacios de vida, no de internamiento.
Datos que hablan: la realidad del acogimiento residencial en España (2015-2024)
El análisis de la evolución del acogimiento residencial en la última década permite observar un descenso moderado del número total de menores acogidos/as y un fortalecimiento progresivo del acogimiento familiar.
Tabla 1. Evolución del número de menores en acogimiento residencial (2015-2024).
| Año | Menores en acogimiento residencial | Menores en acogimiento familiar |
| 2015 | 20 350 | 19 400 |
| 2018 | 18 270 | 21 800 |
| 2020 | 17 300 | 23 900 |
| 2022 | 16 020 | 25 100 |
| 2024 | 15 620 | 26 480 |
Fuente: Ministerio de Derechos Sociales (2024), Observatorio de la Infancia.
El acogimiento residencial ha disminuido en torno a un 23 % desde 2015, mientras que el acogimiento familiar ha aumentado un 36 %. Esto refleja la apuesta por la desinstitucionalización y el fortalecimiento del entorno familiar o comunitario.
Tabla 2. Distribución por Comunidades Autónomas (2024).
| Comunidad Autónoma | Nº menores en acogimiento residencial | % del total nacional |
| Andalucía | 3 120 | 19.9 % |
| Cataluña | 2 420 | 15.5 % |
| Madrid | 1 850 | 11.8 % |
| C. Valenciana | 1 620 | 10.4 % |
| C. León | 1 129 | 7.1 % |
| Galicia | 950 | 6.1 % |
| Resto comunidades | 4 540 | 29.2 % |
| Total nacional | 15 620 | 100 % |
Fuente: Observatorio de la Infancia (2024).
Los datos muestran una mayor concentración de menores acogidos/as en las comunidades más pobladas, aunque también reflejan desigualdades territoriales en los modelos y recursos de atención.
Perfiles y trayectorias: quiénes son los/as menores acogidos/as
Tabla 3. Perfil de edad de menores en acogimiento residencial (2024).
| Grupo de edad | Porcentaje Redondeado | Propensión últimos años |
| 0-6 años | 10 % | Al descenso |
| 7-12 años | 27 % | Estable |
| 13-17 años | 63 % | Al ascenso |
El perfil de las personas menores en acogimiento residencial ha cambiado significativamente. En la actualidad, el 63 % son adolescentes de entre 13 y 17 años. (Ministerio de Derechos Sociales, 2024).
Tabla 4. Perfiles sociodemográficos y educativos (2024).
| Perfil | Porcentaje del total |
| Varón | 56 % |
| Origen extranjero (principalmente MENA) | 24 % |
| Escolarización regularizada | 84 % |
| Retraso educativo significativo | 38 % |
El aumento del número de adolescentes implica nuevos desafíos para los equipos socioeducativos, que deben atender procesos de autonomía, identidad y preparación para la vida independiente.
Asimismo, destaca el papel de los y las jóvenes migrantes no acompañados/as (MENA), que representan casi una cuarta parte de la población en acogimiento residencial y requieren estrategias específicas de inclusión lingüística, cultural y laboral.
Entre la familia de acogida y el hogar residencial: comparativas y aprendizajes
La comparación entre el acogimiento familiar y el residencial, evidencia diferencias en la vinculación afectiva y en la estabilidad.
Tabla 5. Comparativa entre acogimiento familiar y residencial (2024).
| Criterio | Acogimiento Familiar | Acogimiento Residencial |
| Vinculación afectiva estable | Alto (82 %) | Medio (54%) |
| Escolarización continuada | 91 % | 84 % |
| Participación comunitaria | 79 % | 63 % |
| Acceso a formación y empleo | 67 % | 52 % |
| Intervención socioeducativa personalizada | 74 % | 88 % |
Fuente: Ministerio de Derechos Sociales (2024), Save the Children (2023).
Los datos reflejan que el acogimiento familiar ofrece mayor estabilidad afectiva, mientras que el acogimiento residencial ha avanzado notablemente en la personalización de la intervención y el acompañamiento educativo.
La combinación de ambos modelos, mediante estrategias de transición y programas de apoyo a la vida autónoma, se perfila como un nuevo horizonte de intervención.
Diferentes modelos de acogimiento/diferentes resultados socioeducativos
La comparación entre los diferentes modelos de acogimientos residenciales evidencia que la relación ratio profesional/menor es decisiva en la calidad de la asistencia y condiciona la estancia media en el recurso.
Los datos disponibles muestran avances, pero también importantes límites. La estancia media en acogimiento residencial se ha reducido, aunque sigue siendo elevada en un porcentaje significativo de adolescentes. Además, existen notables diferencias territoriales en inversión, ratios profesionales, estabilidad laboral de equipos y resultados socioeducativos condicionando la calidad de la atención y el avance hacia nuevos modelos de intervención.
Tabla 6. Comparativa entre diferentes modelos de acogimiento residencial.
| Tipo de modelo | Ratio Profesional/menor | Estancia media | Valoración socioeducativa |
| Centro tradicional | 1/10 | 36 meses | Baja |
| Unidades reducidas | 1/4 | 20 meses | Alta |
| Pisos | 1/3 | 18 meses | Muy alta |
- Nuevos enfoques socioeducativos: participación, vínculo y resiliencia
Una de las claves de las nuevas perspectivas es la apertura del recurso al entorno comunitario. La coordinación con centros educativos, servicios sanitarios y recursos de ocio favorece procesos de inclusión reales y sostenibles. El acogimiento residencial no puede funcionar al margen de la comunidad, sino como parte activa de ella.
Este tipo de recurso no es un recurso obsoleto, sino uno que necesita evolucionar. Las nuevas perspectivas de intervención muestran que es posible mejorar la calidad de la atención, garantizar derechos y favorecer trayectorias de vida más justas. Para ello, resulta imprescindible una apuesta decidida por la inversión, la evaluación y el reconocimiento social del trabajo realizado en los centros residenciales.
Los estudios recientes (Gómez-Barroso et al., 2021; Lázaro y Sánchez-Valverde, 2022) subrayan tres ejes fundamentales en la innovación en el acogimiento residencial:
1. La participación infantil y adolescente: Las personas menores deben ser escuchadas, consultadas y corresponsables en la toma de decisiones sobre su vida cotidiana. Los consejos de participación o asambleas de centro son herramientas clave para empoderar y promover la autonomía progresiva.
2. El vínculo educativo como motor de cambio: La relación socioeducativa se basa en la confianza, la empatía y la presencia continuada. La figura del/de la educador/a se redefine como acompañante emocional y mediador/a entre el menor y su entorno.
3. La resiliencia y el enfoque de fortalezas: La intervención se orienta hacia el desarrollo de capacidades, más que a la corrección de déficits. Este enfoque permite construir proyectos de vida significativos incluso en contextos adversos.
Además, las nuevas políticas públicas -como la “Estrategia Nacional de Cuidados 2024-2027”- impulsan modelos más comunitarios e interdisciplinares, donde el Trabajo Social y las diferentes disciplinas sociales convergen para garantizar derechos y bienestar.
Conclusiones: hacia una intervención centrada en derechos y proyectos de vida
El acogimiento residencial ya no puede concebirse como un recurso de tutela, sino como un espacio de oportunidad y acompañamiento integral.
Los nuevos enfoques en la intervención apuestan por:
- La participación activa de niñas, niños y adolescentes.
- La personalización de los itinerarios educativos y de emancipación.
- La coordinación interinstitucional y el trabajo en red.
- El fortalecimiento de la perspectiva comunitaria.
- El reconocimiento de la diversidad (cultural, de género, funcional, etc.) como riqueza y no como problema.
Todo ello junto con la combinación de diferentes modelos de acogimiento, mediante estrategias de transición y programas de apoyo a la vida autónoma dentro de entornos comunitarios normalizados, abre un nuevo horizonte de posibilidades.
No debemos olvidarnos de la adecuada inversión en los centros residenciales de protección de menores que constituye un factor estructural clave para garantizar una intervención socioeducativa de calidad, basada en el interés superior del/de la menor.
La dotación suficiente y sostenida de recursos económicos permite asegurar infraestructuras adecuadas, programas de intervención especializados y servicios complementarios ajustados a las necesidades complejas de la población atendida. Asimismo, la disponibilidad de personal técnico cualificado, estable y con ratios adecuados resulta determinante para favorecer vínculos educativos significativos, procesos de acompañamiento individualizado y una adecuada detección de situaciones de riesgo. La formación continua y la especialización profesional refuerzan la capacidad de respuesta ante problemáticas emergentes, como la salud mental o las conductas disruptivas. En conjunto, una inversión estratégica y planificada incide directamente en la eficacia del sistema de protección y en la mejora de los itinerarios de inclusión social.
En definitiva, el acogimiento residencial y el propio sistema de protección se sitúan hoy en una encrucijada que debe resolver: continuar siendo un recurso de protección o transformarse en un entorno educativo que promueva autonomía, ciudadanía y justicia social.
Referencia Bibliografícas:
Cantos-Egea, A., y Tierno-García, J. M. (2024). Desafíos del acogimiento residencial en España: pasado, presente y futuro de las leyes de infancia. International Journal of New Education Issues.
Gómez-Barroso, J. L., López, F., y Patiño, M. (2021). Transformaciones de la intervención socioeducativa en los centros de protección de menores. Revista de Educación Social, 33(1), 45–60.
Lázaro, A., y Sánchez-Valverde, D. (2022). Competencias profesionales del personal educativo en acogimiento residencial. Revista de Estudios Sociales y Comunitarios, 29(1), 81–102.
Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. (2024). Estadística de Protección a la Infancia en el Sistema de Protección Español. Gobierno de España.
Observatorio de la Infancia. (2024). Informe anual sobre Acogimiento Residencial y Familiar en España.
Save the Children España. (2023). Retos y avances en la atención socioeducativa en el Sistema de Protección a la Infancia.
UNICEF España. (2022). Infancia en acogimiento residencial: hacia modelos más participativos.







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