Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Femenina
Comisión de Feminismos
Comisión de Trabajo Social Sanitario.
Grupo de trabajadoras sociales del Servicio de Trabajo Social del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
La Mutilación Genital Femenina (MGF) es una grave vulneración de la dignidad, de la integridad y de los derechos fundamentales de mujeres y niñas. Es reconocida internacionalmente como una grave violación de los derechos humanos y una forma extrema de violencia de género que afecta a niñas y mujeres en todo el mundo tal y como recoge la organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas Según datos de UNICEF del 2024 más de 230 millones de mujeres y niñas viven hoy con las consecuencias de esta práctica y en la Comunidad de Madrid se estima que pueden residir aproximadamente 7 500 mujeres procedentes de países donde se practica, siendo un 22,7 % menores de 15 años.
En el día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), 6 febrero, desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid queremos una vez más acercarnos a este problema de salud pública que afecta a miles de mujeres en el mundo. En suma, la mutilación genital femenina constituye una forma extrema de violencia de género y de vulneración de derechos que el Trabajo Social debe condenar abiertamente.
El Trabajo Social tiene la responsabilidad y la capacidad de intervenir desde un enfoque de derechos, prevención, acompañamiento y protección, garantizando la seguridad y el bienestar de mujeres y niñas. Así en este contexto, el Trabajo Social desempeña un papel esencial para la identificación temprana de posibles situaciones de riesgo, la atención integral a las mujeres y la sensibilización comunitaria. Su mirada psicosocial y su capacidad de mediación permiten un acompañamiento respetuoso, evitando la revictimización y garantizando que cada intervención tenga en cuenta la diversidad cultural y las experiencias de las propias mujeres. Aunque no podemos perder de vista que la respuesta frente a la MGF solo es efectiva cuando se realiza mediante un trabajo en red multidisciplinar, especialmente con el Sistema Sanitario, que posee un rol clave tanto en la detección clínica como en la atención a las consecuencias físicas y psicológicas. La coordinación entre profesionales de la salud, trabajo social, educación, servicios sociales, entidades locales y entidades comunitarias asegura una intervención integral que priorice la dignidad, la seguridad y las necesidades reales de cada mujer.
Desde las Comisiones de Sanidad y de Trabajo Social y Feminismo del Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid, con el objetivo de aproximarnos a una realidad de esta intervención, hemos contado con la colaboración de las compañeras del Servicio de Trabajo Social del Hospital Universitario 12 de Octubre, que atiende a los distritos Carabanchel, Usera y Villaverde de Madrid. En dicho servicio trabajan 18 compañeras, 5 de las cuales son las encargadas de la atención al bloque materno infantil. A ellas les hemos dirigido algunas preguntas claves:
- En vuestra experiencia profesional ¿En qué ámbitos (servicios sociales, educativo, sanitario, …) consideras que la detección de la mutilación genital femenina es más viable y por qué?
“Desde nuestra perspectiva pensamos que la atención sanitaria es la más proclive para la detección de los casos de mutilación genital, los controles ginecológicos, seguimiento de embarazo y parto, etc., van a sacar a la luz estas prácticas ejercidas en las mujeres. Esto no quiere decir que en otros ámbitos la mujer pueda, libremente expresar su situación, pero en muchos casos la exploración ginecológica es donde se observa dichas prácticas”.
Las consecuencias a largo plazo que se recogen desde organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud están referidas especialmente a problemas físicos relacionados con el aparato genital femeninos, destacando mayor riesgo de complicaciones en el parto (parto difícil, hemorragia, cesárea, necesidad de reanimación del bebé, etc.) y de mortalidad neonatal. Contar con un servicio especializado y multidisciplinar permite no sólo atender a los riesgos más graves que pueden producirse durante el parto, sino también detectar aquellos tipos de MGF que, basados en las mismas prácticas y creencias culturales de desigualdad y discriminación hacia las mujeres, suponen una violación de los Derechos Sexuales y Reproductivos de aquellas que los sufren.
- ¿Qué dificultades específicas encuentras en la identificación de casos de MGF cuando no existe una revelación explícita, y cómo influyen en este proceso, factores culturales, de confianza o de relación profesional?
“Desde el hospital no es habitual que se dé una revelación explicita de una mujer víctima de MGF, podemos pensar que esta práctica pueda ser vista como “normal” dentro de su cultural y así aceptarlo, nuestra vinculación con la paciente siempre está sujeta a un proceso clínico y la estancia en el hospital es limitada; situación diferente puede darse desde la atención de Trabajo Social desde Atención Primaria o de seguimiento en Salud Mental”.
A pesar de las dificultades de vinculación que pueden existir por las limitaciones en el tiempo de atención, tal y como explican las compañeras a continuación, es relevante ofrecer un espacio de escucha y confianza, de seguridad, y una primera aproximación centrada en la persona, desde el respeto, puede facilitar el acceso y posterior vinculación con otros servicios que puedan ofrecer una atención más continuada.
La necesidad de formación y sensibilización en este contexto es especialmente relevante, para mejorar la detección y la atención coordinada con otras disciplinas e incluso otros recursos o servicios de la red sanitaria o externos, colaborando por tanto a la visibilización de este tipo de violencia contra las mujeres, y abriendo un camino para la reparación en las mujeres que ya la han sufrido o están en riesgo de hacerlo.
- Una vez detectado un caso o una situación de riesgo, ¿cuál debería ser el procedimiento de derivación adecuado? ¿Existe o debería existir algún protocolo estandarizado a nivel administrativo que permita la coordinación del Sistema Sanitario con Servicios Sociales y otras entidades del tercer sector?
“Existe un Protocolo nacional del Ministerio de Sanidad de 2015 y uno de la Comunidad de Madrid de 2017, en este último se establece que la derivación a trabajo social se realizará en los casos de nacimiento de niñas o habiendo ya niñas se muestre ambivalente ante la práctica de la MGF; si esta detección se produce en el momento del parto desde obstétrica nos informan de lo observado y debemos valorar si se mantiene una entrevista mientras permanezca ingresada, siempre y cuando se pueda hablar con ella a solas y no haya barrera idiomática, es contraproducente mantener la entrevista con testigos o que un familiar haga de interprete, en esos casos se coordinará con Trabajo social de AP para mantener seguimiento conjunto con el pediatr”.
A la prevención terciaria (aquella realizada con las mujeres que ya han sufrido este tipo de práctica en su infancia o adolescencia), se une de esta manera la prevención secundaria: podemos realizar una detección específica de grupos de riesgo y poner en marcha la actuación desde diferentes dispositivos de atención.
La presencia de terceras personas del entorno próximo en esta entrevista puede suponer que la mujer aumente defensas y resistencias a la hora de hablar abiertamente con las profesionales, por el temor al castigo social al que pueda verse sometida, así como a cuestiones culturales y de negación que pueden aparecer en las personas cercanas a su red social.
El Protocolo común para la actuación sanitaria ante la Mutilación Genital Femenina (MGF) del Ministerio de Sanidad establece diferentes actuaciones según el momento de intervención, diferenciando entre la confirmación de MGF en mujeres adultas, existencia de factores de riesgo en mujeres jóvenes mayores de 18 años, existencia de factores de riesgo en niñas, y existencia de MGF confirmada practicada en niñas. Destaca especialmente la figura del Trabajo Social como enlace con otros dispositivos de atención.
En cuanto a la Guía de actuaciones sanitarias para la prevención de la MGF en la Comunidad de Madrid, desde su base tiene una mirada inter-institucional, ya que parte de un grupo de trabajo formado por la administración autonómica, local, y entidades del tercer sector estrechamente relacionadas con la prevención y la atención a la MGF y a la salud. Igualmente, en el ámbito hospitalario destaca la figura del trabajo social como enlace con los servicios de atención primaria que realizarán el seguimiento posterior, tal y como han explicado las compañeras.
- ¿Cómo valoras la coordinación interinstitucional en los procesos de derivación e intervención en casos de MGF?
“Desde nuestro punto de vista como profesionales del Hospital 12 de Octubre donde existe una consulta específica de MGF, las coordinaciones entre ambos servicios son fluidas tanto en la información de la derivación como en la devolución de la información, e igualmente con ambos servicios de Trabajo Social desde el ámbito hospitalario como de Atención Primaria. Una vez coordinado el caso con TS de AP desde TS del hospital no se hace seguimiento ya que está derivado a unas profesionales más cercanas a la paciente”.
El Sistema de Salud Público y la Atención Sociosanitaria que desde el mismo se brinda, ofrecen una oportunidad única para iniciar un proceso de intervención no sólo con las mujeres que han sufrido MGF, sino también con las familias. La importancia del abordaje inicial que hemos comentado en el punto anterior puede permitir mantener el foco de la continuidad asistencial y el seguimiento en los diferentes niveles de atención sociosanitaria esperando un momento de apertura en la mujer adulta.
El Protocolo común para la actuación sanitaria ante la Mutilación Genital Femenina (MGF) del Ministerio de Sanidad, establece recomendaciones de actuación tanto desde Atención Primaria como desde la Red Especializada de Salud, realizando una mención especial a los procesos de control de la gestación, así como al momento del parto. Además, la intervención de otros sistemas (servicios sociales, educación, entidades especializadas del tercer sector, etc.), permitirá un seguimiento y abordaje comunitario que acompañe a las mujeres, las niñas, y las familias en su conjunto en el camino de visibilización y cambio de prácticas que atentan contra la salud física, emocional y social de las mujeres, permitiendo cuestionar creencias arraigadas y normalizadas, y visibilizar la violencia que supone la MGF y el daño que produce en diferentes esferas.
- Desde tu práctica profesional, ¿qué buenas prácticas destacarías desde el Trabajo Social en relación con la detección, derivación y acompañamiento de víctimas o posibles supervivientes de MGF?
“La detección es la clave fundamental para el inicio de la intervención, pero una vez detectado la MGF se requiere de una visión multicultural, siendo, según nuestra opinión las mediadoras las profesionales mejor posicionadas para abordar la dimensión del problema, así como, trabajo en grupo; es un proceso que requiere tiempo para que la mujer comprenda y acepte la dimensión tan compleja a las que han sido sometidas”.
No debemos olvidar que la etiología de la MGF responde a un conjunto de factores culturales, religiosos, sociales y comunitarios y que el abordaje para la prevención y erradicación de esta pasa por una intervención multidisciplinar y multisectorial que permita trabajar con las mujeres, pero también con sus parejas, con las y los jóvenes, con las menores y con las comunidades en conjunto.
La atención que se realiza desde el Servicio Especializado del Hospital 12 de Octubre permite una detección de casos muy sensible, incluso aquellos en los que las propias mujeres normalizan esta situación y la aceptan como una práctica cultural válida. Una de las claves más valiosas que aportan las compañeras es entender el trabajo a realizar como un proceso que conlleva tiempo y que es diferente en cada mujer, en cada situación. Ofrecer oportunidades de cambio e informar o aproximar a las mujeres a aquellos recursos que puedan acompañar dicho proceso es un aspecto relevante que compete al Trabajo Social, incluso en espacios de intervención en los que el tiempo no juega a nuestro favor.
Y tú, ¿qué puedes aportar desde tu práctica profesional?


Espacio abierto del Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid
