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Concienciación social de la soledad del mayor desde la pandemia de la COVID-19

La próxima semana se celebra la Semana Europea de la Vacunación y la Semana Internacional de la Inmunización. Hace algunos años, esta semana podría haber pasado por alto, puesto que se trata de procesos que en los países industrializados se encontraban totalmente desarrollados. En cambio, con la llegada del COVID-19, todos los aspectos relacionados con los procesos de vacunación de la población han vuelto a tener una relevancia fundamental para la sociedad. Como sabemos, uno de los ámbitos en los que más impacto ha tenido este avance y progresión de la vacunación, ha sido en el ámbito gerontológico, siendo el principal medio de protección de uno de los colectivos más afectados por esta enfermedad. Por todo ello, esta semana traemos un artículo que nos habla precisamente de esta situación, de la pandemia sanitaria, pero poniendo el foco en otro tipo de pandemia silenciosa, como ya categorizan algunas/os autoras/es, la soledad no deseada.

Autora: Paloma López Jaén

Resumen

El presente artículo tiene como objetivo desarrollar un análisis sobre el paradigma ocurrido durante el periodo de confinamiento, en relación con la sensibilidad repentina de la comunidad, por la situación de soledad y vulnerabilidad en la que se encontraban los mayores.

¿Nos volvemos más empáticos cuando sentimos la vulnerabilidad de cerca?

La mayoría de las personas, durante el estado de emergencia sanitaria, han sufrido sentimientos de tristeza, apatía, aislamiento, abandono, etc. En algunos casos se llega a manifestar en un plazo medio de tiempo, presentando dependencia de tipo social, funcional, cognitivo y/o desencadenar en problemas de salud que pueden causar dificultades en la vida diaria.

Palabras claves: Confinamiento, Vulnerabilidad, Mayores, Dependencia.

Abstract

The objective of this article is to develop an analysis of the paradigm that occurred during the period of confinement. In relation to the sudden sensitivity of the community, due to the situation of loneliness and vulnerability in which the elderly found themselves.

Do we become more empathetic when we feel vulnerability up close?

Most of the people during the state of health emergency have suffered feelings of sadness, apathy, isolation, abandonment, etc. In some cases, social, functional, cognitive dependencies manifest themselves in a medium period and trigger health problems that can cause difficulties in daily life.

Keywords: Confinement, Vulnerability, Elderly, Dependency.

Introducción

Durante la pandemia, hubo un espacio de tiempo en el que los servicios esenciales de los que disfrutaban las personas mayores se vieron limitados, como, por ejemplo, los servicios de acompañamiento, de voluntariado o la ayuda a domicilio, entre otros. Derivado de esta disminución o ausencia de atención en algunos casos, consideramos importante saber detectar precozmente qué mayores son los/as que se encuentran en situación de riesgo para elaborar algunas estrategias preventivas para evitar que sus estados de ánimo decaigan y empeore su salud.

Algunas de las propuestas más innovadoras surgidas a partir de la pandemia, entre las que podremos encontrar el acercamiento de los mayores a las nuevas tecnologías, ha supuesto un gran avance para ellos/as pues, les permite interactuar con las personas de su entorno, manteniendo y cumpliendo los requisitos de protección de la pandemia. Pero esto no es algo generalizado y en la actualidad aún contamos con la necesidad de seguir creando recursos, prestaciones y servicios que ayuden a acercar a estas personas y a luchar contra las situaciones de soledad no deseada.

Desarrollo y antecedentes

Si bien es cierto que desde hace algún tiempo el tema de la soledad en las personas mayores es un tema que se trata y estudia, aún queda pendiente que la sociedad lo interiorice. El nivel de sufrimiento al que estas personas están expuestas, constituye un problema a abordar, con implicaciones sociales, psicológicas y familiares, que puede derivar en un problema de salud en los casos más extremos.

No es ningún secreto que la población nacional y de Europa en general está envejeciendo. Por un lado, la incorporación al mercado de trabajo de la mujer, la escasez de ayudas públicas y el descenso de la capacidad procreadora, hace que la natalidad tenga un descenso cada vez más pronunciado. Por otro, la evolución de la medicina y los estilos de vida más saludables, contribuyen a que la esperanza de vida sea cada vez mayor en nuestra sociedad. Todo esto se traduce en una población más envejecida, con necesidades que en raras ocasiones se cubren, por lo que es frecuente que no se sientan atendidos/as y, por tanto, felices. En España, se calcula que más del 43 % de las personas que viven solas tienen 65 o más años (Instituto Nacional de Estadística, 2021), es decir, más de dos millones de personas mayores viven sin ningún tipo de compañía y pudiendo encontrarse en una situación de ausencia de contacto social, sin relaciones personales o familiares, lo cual les hace vulnerables.

Cuando hablamos de desatención, hemos de distinguir entre dos tipos de personas mayores, aquellos/as que están solos/as y aquellos/as que se sienten solos/as. En gerontología, se suele hablar de soledad objetiva y subjetiva: la primera hace referencia a la falta de compañía, a la parte más física de este fenómeno y que puede ser observada y detectada; la segunda, por el contrario, es bastante más compleja de detectar, ya que se trata del sentimiento que tiene la persona respecto a su situación y a las personas que le acompañan en su vida. La soledad es, por tanto, un sentimiento doloroso y temido por las personas mayores, que puede ser experimentada desde la propia soledad o desde una compañía que ellos/as determinan como anómala o invalidante, lo que puede llevarlos a un mayor deterioro o envejecimiento prematuro.

El proceso de envejecimiento conlleva experiencias especialmente dolorosas, fruto de una ruptura con su forma de vivir anterior, que puede ocasionar importantes repercusiones emocionales y sociales a quienes las sufren, como pueden ser estos sentimientos de abandono, exclusión o soledad.

Factores de riesgo

El concepto de abandono en personas mayores suele definirse como negligencia en la realización de determinadas atenciones o desamparo por parte de los/as familiares, su entorno social o institucional que puede o no ser intencionada. Habitualmente se clasifica en dos tipos:

Por un lado, nos encontramos el abandono físico, el cual se trata de aquella situación en que las necesidades físicas básicas -alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en situaciones potencialmente peligrosas y/o cuidados médicos- no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo con el que convive con el/la mayor.  

Por otro lado, también encontramos el abandono emocional, el cual supone una insatisfacción de necesidades y una desconexión emocional con personas importantes para la persona. Podría definirse también como la falta persistente de respuesta a señales, expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciadas por la persona mayor, así como la falta de iniciativa de interacción y contacto, por parte de las figuras familiares o cuidadoras.

Cuando una persona mayor se siente sola, puede adaptarse con sus propios recursos y tener éxito, o no conseguir adaptarse, dejando de realizar actividades que normalmente realizaba, aislándose socialmente y siendo un importante factor de riesgo para su salud y para su bienestar. Este es el caso de personas mayores que, a raíz de experimentar esta soledad, comienzan a sentir síntomas de depresión o ansiedad, que a su vez le van a llevar a sufrir un deterioro físico y de funcionamiento con el consiguiente deterioro mental y de salud en general.

Conclusión

Esperamos que este trabajo invite a reflexionar sobre los retos que supone poder actuar y colaborar desde el ámbito personal y/o profesional para paliar esta problemática en las personas mayores, ya que este estudio tiene una gran importancia para el Trabajo Social, debido a que nos muestra algunos de los problemas que sufren y van a sufrir las personas durante la tercera edad, siendo estas personas uno de los colectivos más amplios hacia el cual va dirigida nuestra intervención.

Aunque se ha detectado un evidente aumento en la concienciación social en lo que a soledad del mayor se refiere, actualmente sigue siendo un reto y una temática en la que tenemos mucho trabajo pendiente y por lo que se ha de luchar aún más.

Bibliografía

Instituto Nacional de Estadística (INE). (2021). Encuesta continua de Hogares (ECH). Año 2020. Notas de prensa. https://www.ine.es/prensa/ech_2020.pdf